top of page

Fundación de Ayudas, I.A.P.

image.png

Nuestra Historia y Fundación

La Fundación de Ayudas I.A.P. tiene una rica historia que se remonta a 1903, cuando fue fundada bajo el nombre de Fundación de Socorros para Personas Menesterosas por doña Leocadia Molina de Arango, quien, con un profundo sentido de solidaridad y compromiso social, destinó parte de sus recursos personales para apoyar a las personas más vulnerables, especialmente a los adultos mayores que vivían en condiciones de abandono y pobreza.

Doña Leocadia, movida por el deseo de brindar apoyo a aquellos que no tenían los medios para satisfacer sus necesidades básicas, destinó su capital para garantizar que estos individuos recibieran una ayuda periódica que les permitiera acceder a la alimentación necesaria para su bienestar. En ese entonces, el enfoque principal fue asegurar que las personas mayores, cuya salud frágil y situación económica dificultaban el acceso a los alimentos, pudieran tener al menos lo esencial para sobrevivir.

En 1982, la Fundación dio un paso importante en su crecimiento y formalización, transformándose en una Institución de Asistencia Privada, cumpliendo con todos los trámites legales y protocolarios para cambiar su razón social a Fundación de Ayudas I.A.P.. Este cambio representó una nueva etapa en su historia, donde continuó su misión con una estructura más sólida y con la misma visión altruista de ayudar a los más necesitados, siempre sin fines de lucro.

Más de 122 años de compromiso social

A lo largo de estos más de 122 años de labor ininterrumpida, la Fundación ha mantenido vigente el espíritu de su fundadora, trabajando con un profundo sentido de compromiso y responsabilidad social. Durante más de un siglo, hemos logrado que miles de personas se beneficien de nuestro apoyo, llevando alivio y esperanza a quienes más lo necesitan.

El trabajo de la Fundación no solo se ha centrado en la entrega de alimentos y materiales, sino también en cuidar el legado financiero que fue confiado a la Fundación por su fundadora. Este legado es tratado con el mayor respeto y responsabilidad, buscando que siempre esté disponible para seguir ayudando a los más vulnerables. La Fundación no solo es responsable de mantener el apoyo material, sino también de preservar el espíritu humanitario y el sentido asistencial que inspiraron la creación de este proyecto.

Nuestra Misión Actual

Hoy en día, la Fundación continúa con su misión de asistencia, apoyando principalmente a personas en situación de vulnerabilidad, y especialmente a aquellos que enfrentan carencias alimentarias y necesidades básicas que afectan su calidad de vida.

Las principales formas de apoyo que brindamos a nuestros beneficiarios son:

  1. 📦 Entrega mensual de alimentos: Gracias a las donaciones y esfuerzos continuos, entregamos despensas periódicas a quienes más lo necesitan, ayudando a aliviar la carencia de alimentos básicos.

  2. 🎁 Apoyo en especie: Además de alimentos, ofrecemos materiales que son esenciales para la vida diaria de muchos de nuestros beneficiarios, como muletas, pelucas, lentes, cobijas y otros artículos donados por personas generosas. Estos artículos se entregan según las necesidades específicas de cada persona, ayudando a mejorar su bienestar y calidad de vida.

La Fundación de Ayudas I.A.P. sigue siendo un pilar en la vida de muchas personas que dependen de nuestro apoyo para enfrentar su día a día, y nuestro compromiso sigue firme en continuar con este trabajo por muchos años más, manteniendo la misma visión de solidaridad y ayuda desinteresada que nos inspiró desde el principio.

Nuestro propósito sigue siendo el mismo: brindar ayuda a quienes más lo necesitan y mejorar su calidad de vida. 💙

Sección

Lista

Este es un párrafo. Haz clic en Editar texto o doble clic en el cuadro de texto para editar el contenido.

Lista

Este es un párrafo. Haz clic en Editar texto o doble clic en el cuadro de texto para editar el contenido.

Lista

Este es un párrafo. Haz clic en Editar texto o doble clic en el cuadro de texto para editar el contenido.

HISTORIA

 Fundación de Ayudas, I.A.P. es una institución que a lo largo de más de un siglo ha buscado dignificar la vida de las personas a las que asiste. Se trata de una obra familiar de amor y caridad cristiana que a lo largo de décadas ha apoyado a pobres de un México en constante cambio y lleno de retos.

La Fundación, en sus orígenes, tiene como objeto principal “socorrer una sola vez o periódicamente a personas menesterosas de este Distrito Federal, que no ejerzan la mendicidad ni estén aisladas en algún establecimiento pudiendo esos socorros impartirse a niños y niñas pagando su educación”.  El objeto social incluía en su nombre la referencia ‘menesterosas’ aludiendo a personas en condición de pobreza necesitadas de ayuda. Esta palabra fue eliminada de su denominación dado que el significado del vocablo sufrió deterioro y se empezó a considerar como un adjetivo peyorativo.

La Fundación actualmente tiene como objeto  el ayudar a personas que, habiendo tenido una vida decorosa, han caído en desgracia por motivos de toda índole y, en esta nueva situación, se han convertido en lo que se conoce como ‘pobres vergonzantes’. La Fundación no pretende, ni está capacitada, para reintegrarles el estado previo a su caída en desgracia; sin embargo, procura ofrecer un aliento de apoyo humano y económico mediante la entrega de pequeñas ayudas tanto en dinero como en especie. Vale la pena mencionar que desde hace muchos años se han enfocado los esfuerzos en apoyar a personas en grave estado de pobreza.

El proceso de la entrega tiene en sí una importancia fundamental, ya que permite un acercamiento y trato humano, una vez por mes, a las personas que procura servir. Para muchos de sus beneficiarios, la pequeña ayuda recibida es un motivo para dejar su casa y su difícil situación de vida una vez por mes. El recibir la ayuda alienta y dignifica.

La Fundación de Ayudas tiene sus inicios en los albores del siglo XX, el 5 de agosto de 1903, en pleno porfiriato, su fundadora, Leocadia Molinos de Arango, viuda de Alejando Arango Escandón y sus sobrinos Alejandro, Manuel y Dolores Escandón Arango y Guillermo, Francisco, José, Carlos e Ignacio Landa Escandón. Antes del inicio de operaciones la Fundación de Ayudas contó con la aprobación de sus estatutos por parte de la Junta de Asistencia Privada (JAP). Durante el evento de inicio de la Fundación de Ayudas se contó con la presencia del secretario de la JAP. La relación con la Junta se ha mantenido desde entonces, haciendo de la Fundación de Ayudas una de las instituciones de asistencia con mayor historia y más larga vida en el país.

La integración del primer Patronato fue la siguiente:

  • Presidente y 1er Vocal          Alejandro M. Escandón y Arango

  • 2º Vocal                      Manuel Escandón y Arango

  • 3er Vocal                    Vicente Vertiz

  • 4º Vocal                      Lic. Luis G. Tornel

  • 5º Vocal                      Lic. Ernesto Gutiérrez

  • Vocal suplente                       Rafael Reygadas

 

Es importante resaltar, que en esa época, los patronatos se conformaban únicamente por miembros varones, es por ello que Doña Leocadia y muchas otras mujeres de la familia abocadas en esta Fundación no aparecen en el mismo.

La aportación inicial de capital fue de $310,000 pesos, una importante suma al considerar la evolución histórica de nuestra moneda. Los recursos se invirtieron principalmente en cédulas hipotecarias y en hipotecas con rendimientos cercanos al 6% anual. Parte importante del patrimonio estuvo también en la forma de bienes inmuebles y los recursos para la operación provenían principalmente de las rentas.

Las ayudas económicas se brindaban en numerario con montos autorizados entre diez y cincuenta pesos mensuales por persona. También se apoyó a Asilos, Hospicios y Hospitales que brindaban atención médica a personas de escasos recursos. Como referencia, los salarios diarios de la época para trabajos modestos tenían un rango de 3 a 10 pesos. (10 pesos diarios equivaldrían a 300 pesos al mes)

Con motivo de la Revolución muchas familias perdieron su patrimonio quedando en posición de pobres vergonzantes, la Fundación apoyó a muchos de ellos para que pudieran llevar adelante su vida con cierta dignidad y, es a partir de esta nueva condición del país, que se consolida este tipo de ayuda como la central para la Fundación.

Ejerciendo su noble actividad de apoyo a tantas personas pobres e indigentes, la Fundación ha logrado apoyar a muchísimas personas, de manera ininterrumpida, a lo largo de los pasados 122 años ayudándoles a llevar su pobreza de una manera menos pesada. Esto se lleva a cabo con una despensa que se entrega mensualmente a los beneficiarios.

Durante su ya larga existencia y a pesar de tantas vicisitudes económicas habidas en nuestro país, Fundación de Ayudas continúa su labor asistencial apoyando a personas con graves carencias económicas y de salud, otorgándoles un estipendio mensual y una canasta de productos de primera necesidad dentro del espíritu que los fundadores establecieron al aportar parte de su patrimonio para estos fines.

Lograr que una fundación se mantenga activa a pesar del paso del tiempo requiere una gran dedicación de sus patronos así como de capacidad de gestionar la sucesión de manera efectiva. Los patronos de Fundación de Ayudas han realizado su trabajo sin remuneración alguna y con el gusto de saber que su labor rinde frutos en los necesitados. Mencionar a todos los patronos sería difícil; sin embargo, destacan de manera especial por su dedicación sin límite: Salvador Reynoso Obregón, José Alfredo Reynoso Obregón, Joaquín Gallo Sarlat y Ramiro González Delsordo quienes se entregaron a la obra por cerca de medio siglo y hasta su propia muerte.

En  2019 fue electo un nuevo Patronato para entrar como relevo a un gran equipo que sirvió durante las últimas décadas. El Patronato inmediato anterior estuvo integrado por: Tomás Reynoso Ruiz como Presidente, Alfredo Reynoso Ruiz como Secretario, Jorge Parra Reynoso como Tesorero, Salvador Reynoso Suinaga como Vocal y Santiago Gallo Reynoso como Vocal. Merece una especial mención la labor de Luz María Reynoso Ruiz quien, a lo largo de varios lustros, lideró las funciones operativas de la Fundación y, estableció vínculos profundos con los beneficiarios hasta su muerte en 2018. A partir de mayo del presente se integró un nuevo Patronado constituido por José Antonio Parra Ashby como Presidente, Rosinda García Reynoso como Secretario, Jorge Parra Estrada como Tesorero, Sofía Reynoso Landerreche como Vocal, María de Lourdes Reynoso Suinaga como Vocal y Pablo Parra Estrada como Vocal Suplente.

En este 2025 fue electo un nuevo Patronato, el cual tiene una tarea de seguir con este gran trabajo, que se ha venido haciendo hace muchas décadas. Constituido por personas muy dedicadas y profesionales, para seguir con los retos que se nos presentan. Como Presidente: Ma Fernanda Reynoso Suinaga, Secretaria: Tere Parra Estrada, Tesorero: Jorge Parra Estrada, Vocal: Ma Lourdes Reynoso Suinaga, Francisco de Hoyos Parra, Emilio Espinosa Parra y Luis Juan Reynoso Flores.

Los retos futuros para este tipo de fundaciones son grandes y, para su supervivencia, la Fundación de Ayudas está ‘condenada’ a crecer o a morir. Todo pareciera conspirar en contra de las pequeñas fundaciones. Las cargas administrativas impuestas por las autoridades fiscales y reguladoras son grandes y requieren de trabajo profesional y dedicado para su cumplimiento correcto y oportuno, ejerciendo una presión importante para que recursos que pudieran ser destinados a la ayuda de personas se pierdan en puntos de cumplimiento. Por un lado, el ‘espíritu de ayuda y solidaridad’ se ve amenazado y prácticamente avasallado; por el otro, la sociedad actual pareciera estar cada vez más envuelta en satisfacer y, hasta exacerbar sus necesidades a niveles contrarios al espíritu de caridad cristiana, que siempre será el impulsor de este tipo de obras. La sociedad fomenta un egoísmo que es la antítesis de lo aquí buscado. Esto difícilmente cambiará en los años venideros, haciendo el reto aún más imponente.

Aunque el manejo de la Fundación a lo largo de los años ha sido intachable en términos éticos, el patrimonio de la Fundación se ha reducido, prácticamente desde sus inicios. La Revolución destruyó buena parte de la riqueza en el país y limitó la generación de ésta durante casi dos décadas, surgiendo presiones inflacionarias muy importantes. La congelación de rentas en el sexenio de Lázaro Cárdenas obligó a deshacerse de los inmuebles que generaban un buen rendimiento para la fundación y, posteriores devaluaciones de la moneda con inflación rampante en los 70, 80 y 90 acabaron mermando buena parte del patrimonio. El mayor reto a enfrentar y superar es la reconstrucción del patrimonio, lo que esperamos lograr difundiendo entre los miembros de nuestra ahora ya extensa familia, la labor centenaria que algunos de sus miembros han venido realizando en favor de aquellos que menos tienen, así como solicitándoles sus donativos y apoyo constante para que esta pequeña pero importante labor que se realiza, a través de Fundación de Ayudas, perdure, al menos, un siglo más.  

Estamos seguros de que, con la ayuda de Dios, la generosidad de la familia y la colaboración comprometida de las autoridades, especialmente de la Junta de Asistencia Privada, Fundación de Ayudas tendrá un futuro sin término y de continuo crecimiento en el servicio y la asistencia a los necesitados de nuestra ciudad. Las personas necesitadas y los motivos para ayudar nunca desaparecerán. La vocación humana de compartir lo que se tiene, que no es lo mismo que dar lo que a uno le sobra, seguirán.

bottom of page